¿Es posible llegar al equilibrio? Y si se alcanza, ¿se puede mantener indefinidamente? Yo siempre he pensado que sí. Que es una tarea realmente complicada, pero no una tarea imposible. Pero últimamente pienso que es una utopía. Un sueño que deseamos que se haga realidad, pero imposible de alcanzar. Al menos al 100%

El equilibrio individual creo que es más fácil de conseguir. También cuesta lo suyo, pero con mucho esfuerzo y trabajo. Hay que ejercitar muchas cosas, tanto a nivel psicológico como espiritual. Y un mantenimiento constante de la psique. Estableciendo unas bases sólidas con unos pilares éticos, morales, religiosos y un nivel de consciencia propia bastante desarrollado. Hay que establecer muy bien qué se quiere, qué no se quiere, qué se puede controlar y qué cosas hay que dejarlas fluir o aceptarlas como vienen. ¿Complicado? Sí. Más en estos tiempos que corren. Pero es un objetivo bastante más alcanzable.

La cuestión es que hay un extraño afán por conseguir el equilibrio individual. La prueba de ello es la cantidad tan basta que hay de ejercicios espirituales de todas las religiones (meditaciones espirituales, la teoría del Ying y el Yang, el taoísmo…); filósofos, psicólogos y psicoanalistas que tratan encontrar formas y métodos para llegar al equilibrio emocional (el estoicismo de Epiceto, la armonía del alma de Platón, la individuación de Jung…) y montones de libros de auto-ayuda. La mayoría de los métodos se centran en encontrar un método en el que el individuo encuentre un equilibro interior y, por ende, con el exterior.

Pocos tratan sobre la búsqueda del equilibrio global. En algunos casos, se espera que el equilibrio interno de cada uno se acabe expandiendo al resto. Porque si juntamos un montón de cosas equilibradas, en teoría deberían estar también equilibradas. O esa es la teoría.

Discrepo totalmente en esa teoría. Yo puedo crear una torre de piedras o naipes perfectamente equilibrados, pero el mundo de por sí, es una superficie inestable. Y mantener un montón de piedras amontonadas en equilibrio durante mucho tiempo es imposible. Algún montoncito puede estar muy bien equilibrado por sí mismo, pero estar en una esquina de la plataforma que desestabilice todo lo demás. O que por alguna razón, algún montoncito se desmorone o se le caiga una piedrita, descolocando todo a su paso.

En el cortometraje que he elegido para esta entrada, Balance (1989) pasa eso. Todo está aparentemente en equilibrio. Los cinco seres que viven sobre la plataforma parecen vivir en equilibrio. Todos colaboran. Hasta que en un momento, se ponen a pesar y uno pesca una caja. La caja de la discordia y el desiquilibrio.

Un cortometraje, varias interpretaciones

El cortometraje, dirigido por los hermanos Wolfgang y Chistoph Lauenstein, se hizo con el Óscar al mejor cortometraje de animación. Y no me sorprende. Porque el corto me parece una genialidad. En apenas siete minutos y sin ningún diálogo, nos cuenta una historia de cooperación, misterio y envidias. Además, cada uno lo interpreta con un significado distinto. Algunos le encuentran una interpretación política, otros a factores socioeconómicos, otros a envidias cotidianas… También se pueden sacar teorías sobre los números que portan en la espalda. ¿Números aleatorios? ¿De recluso? ¿Había antes más seres, cada uno de ellos numerado? Nunca lo sabremos. Lo que sí podemos saber es que este cortometraje no envejece en cuanto a temática: porque mantener el status quo nunca ha sido una cosa sencilla.

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