Tenía pensado escribir sobre otro juego, pero hoy no tengo la cabeza en su sitio. Así que he dejado de escribir la reseña que tenía pensada y me he puesto con juegos más… simples. A ver si reseñando juegos más simples que el mecanismo de un chupete, me centro un poco. Y entre juegos simples y cabezas perdidas, me he acordado de mi querido Hatris. Una maravilla de juego arcade estilo Tetris, en donde tenemos que apilar sombreros.
Ficha técnica
- Título: Hatris
- Plataforma: Arcade / Recreativa
- Desarrolladora: ParaGraph / Video System
- Género: Puzzle
- Nº Jugadores: 1-2
- Año: 1990

Sombrerero a tus sombreros
En 1990, Alekséi Pázhitnov y Vladímir Pojilko (ParaGraph) decidieron coger la esencia de su obra magna Tetris y simplificarla aún si cabe. Un único modo de juego, una única melodía, sin opciones de elegir velocidad. Sólo apilar sombreros. Pero que no es engañe su aparente simpleza. Como en el Tetris, apilar cosas (tetrilos o sombreros) engancha y cuando te des cuenta, lo que parecía una partida de dos minutos se ha convertido en una de una hora.
En la pantalla básica (y la única que hay, aunque con ligeras variaciones), tendremos a seis cabecitas abajo y desde arriba nos irán cayendo parejas de sombreros. Sombreros que tendremos que apilar en bloques de cinco, para que vayan desapareciendo sobre las cabecitas. Podemos intercambiar la posición de los sombreros que caen para hacerlos coincidir los sombreros que ya estén sobre las cabezas.
Además, cada tipo de sombrero tiene su propia altura y será vital saber cómo se pueden apilar. Los del mismo tipo encajarán bien unos encima de otros y la altura de la pila será muy asequible. Aunque será distinta para cada tipo de sombrero. La dificultad está en que los distintos sombreros entre sí no encajan del todo (o nada, según sombrero). Por lo que las alturas de las pilas variará mucho según lo bueno que seamos apilando sombreros iguales.
Para complicar la cosa, al principio nos saldrán sólo cuatro tipos de sombreros, pero luego nos aparecerán dos más. Complicando aún más la cuestión de apilar sombreros idénticos y controlar la altura de los mismos. Si alguna de tus columnas de sombreros sobrepasa la línea roja de arriba, se acabó la partida. Además, los bloques de sombreros sólo cuentan en vertical, así que olvidaos de pensar en horizontal porque no.



En papel la mecánica parece muy complicada, pero a los mandos, se pilla en cuestión de minutos.
Despejando columnas de sombreros
Afortunadamente en nuestra tarea como sombrerero loco tendremos ayudas de vez en cuando en forma de llamas: una roja y otra azul. La roja quemará una secuencia de gorritos iguales, mientras que la azul quemará toda una pila. Las llamas pueden quemar o chamuscar el pelo de nuestro calza-sombreros, pero no pueden quemar las malditas coronas. Las coronas las tendréis que eliminar con el método tradicional. O vendiéndolas. Sí, vendiendo. Según vayamos consiguiendo puntos, se iré rellenando un marcador (la palabra «SALE»). Cuando este marcador se rellene del todo, nos dará la opción de vender un tipo de sombrero, haciendo que desaparezcan de la pantalla todos los sombreros del tipo que seleccionemos.


Más complicado de lo que parece
Y para terminar, porque el juego no tiene mucho más, la dificultad… Personalmente me parece chungo. A lo mejor es cuestión de pillarle el truco echándole más horas. Pero la velocidad de caída de los sombreros es un poco aleatoria. De vez en cuando, sin aviso aparente, empieza a caer más rápido para luego, volver a caer un poco más lento (aunque no a la velocidad del principio). Pero lo que realmente complica las cosas son las alturas de los sombreros. Las pilas de sombreros bajos no dan muchos problemas. No es así con los sombreros de copa, los gorros de mago y las coronas. Pilas que si las haces bien tampoco dan muchos problemas, pero como tengas que meter otro tipo de sombrero, la pila crece considerablemente. Y por otra parte están las coronas… Parece mentira, pero el hecho de que sean ignífugas a las llamas y que apenas se solapen entre ellas, complica mucho las cosas.
Y la música. A ver, no es el Korobeiniki del Tetris. Ni llega a ese nivel. Pero no está mal y no cansa.
Aún así es un juego entretenido. Y para echar un rato y partidas muy cortas es genial. Sobre todo si te gustan los juegos tipo Tetris.



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