El año pasado (¿o fue el anterior?) me puse de reto pasarme todos los juegos Disney que había en consolas. Al menos, a todo lo que me fuese posible desde los 8 bits. Fue así cuando descubrí a Deep Duck Trouble starring Donald Duck. Un juego del que no había escuchado ni media palabra. La Master System es una gran desconocida para mí. Apenas la pude jugar en su momento y después, me he ido por otras compañías. Pero al menos, me suenan bastantes otros títulos, como el Castle of Illusion y el The Lucky Dime Caper, también con Donald.
Ficha técnica
- Título: Deep Duck Trouble starring Donald Duck
- Plataforma: Sega Master System
- Desarrolladora: Sega
- Género: Plataformas
- Nº Jugadores: 1
- Año: 1993

El tío Gilito (o Scrooge) en una de sus expediciones en busca de riquezas, encontró un collar. Al quitarle el collar a la estatua que lo protegía, se ha inflado como un globo debido a una maldición. Es entonces cuando le pide a su sobrino Donald que siga los mismos pasos que él para descubrir el templo donde se encontraba el collar y devolverlo a la estatua, para así romper la maldición.
Donald en todo su esplendor
Con este pretexto tan… Patoaventuras, nos aventuramos la isla donde se encuentra oculto el templo. Para descubrir la localización del templo, tendremos que conseguir cuatro tesoros repartidos por dicha isla. Podemos elegir el orden de las zonas a visitar. Cada zona se dividirá en dos fases o escenas, divididas en varias pantallas. En la segunda de las escenas nos esperará una «sección de jefe». Al conseguir las cuatro gemas/tesoros, se nos desbloqueará la última zona: el templo maldito.
Deep Duck Trouble a nivel jugable es plataformas clásico. Donald puede saltar y pegar patadas a piedras. El salto nos permite eliminar a los enemigos si saltamos sobre él. Pero la patada es la mecánica estrella. Aunque no podemos pegarle a los enemigos, sí que podemos pegarle patadas a distintas piedras, jarrones o cofres. Cuando golpeemos una piedra, saldrá disparada y golpeará tanto obstáculos como enemigos. Si habéis jugado al DuckTales de NES, funciona igual que el golpe del bastón. Otras piedras, algo más pesadas, se deslizarán y nos servirán para atravesar zonas conflictivas.



A lo largo de las fases también podemos conseguir objetos varias. Los sacos de dinero y diamantes aumentarán nuestra puntuación final. Los pollos y cucuruchos de helado nos recuperarán energía (Tenemos tres toques no ampliables). Los retratos de Donald nos darán una vida extra. Y también aparecerá una guindilla que hará que Donald salga disparado sin control, arrasando todo lo que toque. En este estado será invencible y saltará una distancia mayor, lo que nos permitirá llegar a zonas inaccesibles.
Al final de cada zona nos encontraremos la «sección de jefe». No siempre será un jefe como tal, de hecho la única pelea de jefe tradicional es la última. En esta sección, aparecerá un villano o un peligro del que tendremos que huir. Sí, huir. Donald se pondrá a correr y tendremos que esquivar los obstáculos, las trampas del camino y los embistes del villano. Al final del recorrido, a la amenaza que nos persigue le pasará algo y soltará el tesoro de la zona. Es una mecánica cuanto menos curiosa que le otorga al juego un toque único.
Una delicia visual…
A nivel visual el juego me parece una delicia. El juego es colorido, con bastantes animaciones y unos fondos muy detallados. Además, cada zona es totalmente distinta a la otra.
Donald tiene unas animaciones muy cuidadas y adaptadas a las distintas situaciones. No falta la animación de enfado tan típica de Donald. Y también tiene distintas animaciones para las distintas muertes (congelado, quemado…). Un detalle muy bonito y que ofrece algo más de variedad si cabe es la fase bajo el agua. Donde Donald irá vestido para la ocasión, con su equipo de buceo.
Los enemigos también son variados. Y aunque hay algunos comunes (o muy similares), la mayoría serán propios de la zona. Muchos son inventados para el juego, pero hay algunos conocidos. Y como fan de Disney, me hace especial ilusión ver a la abeja Spike, a la cabra de Los alpinistas (Alpine climbers, 1936) y los fantasmas de Fantasmas solitarios (Lonesome ghosts, 1937), entre otros.



… que pone al límite a la consola
El problema de tanto despliegue visual de la consola de 8bits pasa factura. Algunas veces el juego se ralentiza muchísimo. Sobre todo en las fases de la jungla y la caverna de hielo. Afortunadamente son pocas zonas y muy puntuales (y siempre las mismas). Tampoco afecta a las secciones de huida. Pero estropea un poco las buenas sensaciones que el juego ofrece en todo lo demás. Estas ralentizaciones fastidian mucho a la hora de dar saltos, los cuales están bastante milimetrados en algunas zonas. Molesta mucho lo lento que se vuelve todo, tanto las animaciones como la respuesta del mando a Donald.
La versión americana del juego, al estar a 60Hz se mueve un poco mejor que la contrapartida europea a 50Hz. Aún así, la consola sufre en esas secciones y te va a ir mal, juegues la versión que juegues.
Y es una verdadera lástima. Porque es una de las pocas pegas que tiene el juego. Ya que el juego apenas tiene otro tipo de fallos, como los típicos parpadeos.
A nivel sonoro tiene una banda sonora bastante animada y variada, que pega muy bien con el tono del juego.
Una aventura con su reto
La dificultad de este juego no sé cómo clasificarla. Teniendo la mala uva que tenían los desarrolladores en aquella época y si lo comparamos con otros juegos, no es un juego complicado. Diría que está a la par de los otros juegos de Mickey o Donald de la época. Aunque, este juego en particular tiene unos picos de dificultad extraños. La cueva de hielo me parece particularmente difícil. La sección del laberinto de la fase final puede ser muy desesperante si no pillas la mecánica o truco para salir del bucle y encontrar la salida. Y no olvidemos las fallas de respuesta del mando o las ralentizaciones ocasionales, que harán que más de una vez fallemos. Con suerte, hay bastantes vidas repartidas por las fases. Y si morimos, aparecemos al inicio de esa sección y los cofres volverán a estar. Así que si sabemos dónde está una vida y perdemos una vida, al menos podemos recuperarla.



Una joya de la época dorada Disney en 8 bits
La época de los juegos de Disney de los 8bits y 16bits son todos unas joyas. Y este Deep Duck Trouble no es una excepción. Porque a pesar de sus pequeños fallos de técnicos de ralentizaciones y tardanza de respuesta en los mandos a veces. Creo sinceramente que Deep Duck Trouble starring Donald Duck es un grandísimo juego de la Sega Master System. Lo tiene todo para ser un gran juego y sobre todo, es muy divertido. Y gráficamente es un espectáculo; la consola de Sega de 8 bits a tope.



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