En 1963, el director de cine Blake Edwards quiso algo distinto para los créditos iniciales y finales de su nueva película. Pensó en algo animado, así que encargó al prestigioso animador Friz Freleng (creador de numerosos personajes de la Warner) que crease un personaje especial para la ocasión. Sólo le pidió que cumpliera tres condiciones: que fuese gracioso, mudo y de color rosa. Y así nació la Pantera Rosa.

Los créditos que aquella película, La pantera rosa, tuvieron un éxito casi instantáneo. La carismática pantera de coloro rosa chicle y la espectacular música de Henry Mancini cautivaron a todos por igual. Y el personaje de la Pantera Rosa tardó poco en transcender a su objetivo inicial. Al tal punto que hoy la Pantera Rosa se asocia más al personaje animado que a la película protagonizada por David Niven y Peter Sellers.

De hecho, aquellos créditos iniciales dieron tanto de hablar que los productores vieron la posibilidad de aprovechar el éxito de ese nuevo personaje y darle una serie propia. Le pidieron a Freleng que crease esta vez algo más elaborado: un cortometraje protagonizado por la pantera y que serviría como episodio piloto.

Ese capítulo se llamó The Pink Phink (o «Piensa en rosa» como se tradujo al español).

The Pink Phink

Un pintor no termina de entender cómo todo lo que pinta de azul se convierte en rosa.

Para el cortometraje y posterior serie, se hicieron unos pequeños ajustes en el diseño del personaje. Se le quitaron las garras y le pusieron unas manos con dedos. En este corto se creó a un nuevo personaje, el hombrecillo de color blanco, como antagonista de la pantera.

A pesar de un trazo y dibujo excesivamente simple, sin apenas fondos, el corto funciona a las mil maravillas. Se centra en la acción pura y pone todo su énfasis en el gag cómico. Una comedia que nace de lo absurdo, que en muchos casos recuerda al Charlot de Chaplin. Aunque tampoco es de extrañar, pues Freleng se inspiró en ellas para crear a la Pantera. Pero la personalidad de la Pantera Rosa es bastante más refinada y segura de sí misma. Lo que otorga ese punto de picardía intencionada en todas las trastadas que le hace al pobre pintor, para salirse con la suya.

Algunas ideas son tan buenas que han sido parodiadas, copiadas o usadas como fuente de inspiración. Como la escena en la que pinta la habitación con un aspersor. Es ver esa escena y acordarme casi instantáneamente en el cortometraje donde Mr. Bean intenta pintar su casa en el capítulo Do-It-Yourself, Mr. Bean de 1994. Y no me extrañaría nada que la escopeta de pintura de Homer Simpson haya sido otra escena inspirada (aunque sea parcialmente) con este corto de la Pantera Rosa.

Lo que es innegable es el éxito casi inmediato que tuvo la Pantera Rosa. Este capítulo piloto The Pink Phink causó furor y fue tan aclamado que en la ceremonia de los Oscars de 1964 ganó la estatuilla al mejor cortometraje animado. Y como era de esperar, se dio luz verde al proyecto de convertirlo en una serie. Una serie, la llamada The Pink Panther Show, que se emitió entre 1964 y 1980 con un total de 124 episodios. Aunque el éxito de La Pantera Rosa no se quedó ahí y tuvo más series y cortometrajes posteriores. Nada mal para un personaje que sólo iba a acompañar unos créditos en una película.

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