Cuando pensamos en cortos terroríficos de Disney, siempre se nos viene a la cabeza el magnífico The skeleton dance (1929) y siempre nos olvidamos de The mad doctor (1933). De igual manera que asociamos a Mickey Mouse con aventuras más cercanas a la aventura y la comedia romántica. Pero de vez en cuando nos deleitaba con aventuras de pesadilla (aunque siempre con su toque para todos los públicos). Pero en The mad doctor creo que se intentó ir un paso más allá. Brindándonos un cortometraje donde la angustia y la comedia se entrelazan de manera magistral.

Dirigida por el mismísimo David Hand. Director y animador que dirigió y supervisó obras tan míticas como Blancanieves y los siete enanitos, Bambi, Mickey a través del espejo e incluso El pequeño Hiawatha.

En The mad doctor, Mickey se despierta en mitad de una noche tormentosa al escuchar los aullidos de su perro Pluto. Al salir de su casa descubre que se lo han llevado. Mickey sigue el rastro del secuestrador hasta un castillo siniestro, en donde tendrá que adentrase si quiere recuperar a su querida mascota.

Todo funciona en este corto. El ritmo no decae en ningún momento, manteniendo el suspense hasta el final. La aventura por el castillo es una especie de yincana de gags de terror. El cómo se fusionan la temática macabra, la angustia y la comedia, me parece magistral. Todas las pruebas a las que se somete Mickey, aunque terroríficas en su esencia, consiguen hacernos esbozar una sonrisa. Ya sea por la forma en la que se resuelven (la puerte que se abre sola al embestirla o usar el balaustre de una escalera como bumerán) o por lo hilarantes que pueden llegar a ser en concepto (la araña hecha a base de huesos humanos).

Lo más macabro y alocado del corto es sin duda la idea loca del Dr. XXX. Secuestra al pobre Pluto para querer cortarle la cabeza y pegarla al cuerpo de una gallina… Sólo para comprobar si su híbrido gallina con cabeza de perro pone huevos en donde salgan pollitos con cabeza de perro. No en vano el corto se llama El doctor loco. Lleva al extremo absurdo al científico loco que popularizaron películas como El gabinete del Dr. Caligari (1920) o novelas de terror clásico como La isla del Dr. Moreau de H.G. Wells o Frankestein de M. Shelley. Sin olvidarnos de Doctor X (1932), película de la que el nombre del doctor hace referencia directa.

Aunque lo que más destaca del cortometraje es su animación. Por aquella época Disney no tenía ni un animador mediocre. Pero lo de este corto es para levantarse el sombrero. No es sólo es muy fluida, sino que nos deleita con planos nada habituales, sobre todo en cortos de Mickey Mouse. En especial el plano del pasillo angosto, en una cámara que sigue paso a paso al ratón. A través de todo el corto nos llevan de la mano atravesando el castillo. Pero esa secuencia es el culmen de la inmersión de la angustia claustrofóbica. Es el viaje a lo desconocido. El viaje a los sótanos del castillo.

Todo es suspense hasta el final. Un final que hace un giro inesperado. Convirtiéndose en un bálsamo para la congoja sufrida. Para algunos un alivio, para otros, puede que un chasco. Pero no olvidemos que ante todo nos encontramos viendo un corto de la factoría Disney. Y Disney podía legar a ser muy cruda en tramas o subtramas, pero al final siempre ha de conseguirse el final feliz.

En definitiva, nos encontramos ante un corto magistral. Y eso que tiene muchísimos. Este que nos ocupa es, nada más y nada menos, que el número 52. Pero pocos con una temática tan oscura. Y sabiendo que con los años el personaje de Mickey Mouse se ha ido ablandando hasta puntos insospechados (recordemos que el corto Runaway brain -1995- fue censurado en U.S.A.) Creo que The mad doctor, aunque solo sea por eso, se merece un visionado. Aunque personalmente creo que debería estar considerado entre los mejores protagonizados por el ratón más famoso del mundo.

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