Cada vez que me pongo a buscar un cortometraje para reseñar, ojeo un montón de cortos. Algunos nuevos, otros que ya había visto… A ver cuál de ellos es el que me motiva a dedicarle unas líneas. Me he visto unos muy buenos, pero ¿sabéis qué? No sé si es que tengo un imán para ellos o son los que predominan, pero muchos, MUCHOS, son deprimentes. La mayoría intenta dar conciencia sobre algún tema, pero… Cuando llevas una docena, lo que te dan ganas es de tirarte por la ventana, más que de escribir.

De hecho, iba a escribir sobre uno de ellos. Uno de Steve Cutts. He empezado a escribir el borrador. Lo he dejado a la mitad. Primero por deprimente. Segundo, porque una reseña de un corto que hace crítica al uso de las tecnologías y las redes sociales, mientras que escribes para un blog que van a a leer por redes… es… contradictorio. Aunque el tema del uso de redes e internet habría que cuestionarlo hasta cierto punto. El abuso es malo, pero tienen sus cosas buenas. En fin, que los cortos de Cutts para cuando esté de mejor humor y vea luz al final del túnel. A lo mejor estoy desaprovechando una oportunidad.

He pasado a otro corto. También he empezado el borrador. Lo he dejado también. Tras la depresión adquirida por los cortos anteriores, me he ido al surrealismo. En realidad sobre trastornos mentales. No sé cuál de los dos es más derprimente: la adición a la tecnología y/o las drogas o los trastornos mentales (derivados posiblemente de lo segundo).

Luego me he visto uno… que lo he descartado directamente. Si escribo lo que pienso del maldito corto me llevan presa o cierto sector se me echa al cuello. Mejor lo dejamos.

Cuando casi lo dejo por imposible, he visto de refilón un fotograma colorido y familiar. Y me he dicho: ¡El de la peluquera! ¡Este!

Que os den, cortos depres. Quiero comedia y positivismo. Necesito esperanza. Quiero un mensaje positivo. Donde todo salga bien, donde todo tenga solución, aunque parezca imposible. Quiero ser tan tenaz como esta peluquera.

Reseña del cortometraje: Fantasy Haircut

Me encanta lo colorido que es este corto. El estilo simple, pero eficaz que tiene. Todos los cortos de
A. Shipwright (DoodletmeGO) son así. Adoro el estilo de Shipwright. En serio, echadle un ojo al resto de sus ilustraciones y animaciones.

De Fantasy haircut (2024) me gusta todo. Uno de mis géneros favoritos es la fantasía, sobre todo la llamada de espada y hechicería. Y este corto lo tiene. En un mundo con tintes a D&D, donde los monstruos y seres de fantasía viven tranquilamente. Pese a ser así, monstruosos en esencia, también tienen derecho a cambiar de look. Y qué mejor manera de cambiar de aspecto que ir a la peluquería. Y no a una cualquiera… a una donde todo puede hacerse realidad.

Este corto es simple, directo, sin diálogos (no le hace ninguna falta). Y tiene una atención al detalle que veo en pocos cortos. Especial atención a la quemadura que deja el primer cliente o al transeúnte que persigue al Jack O’-lantern/ Jinete sin cabeza con su nueva cabeza olorosa y apetitosa.

En esta vida hay que ser como esta peluquera. Hay que afrontar la vida, venga como venga. Y darlo todo en cada proceso. Pues sólo cuando no te detienes ante la incertidumbre, es cuando puedes progresar y hacer todo lo que te propongas.

Aunque siempre hay cosas imposibles… ¿O el pobre calvo tuvo la mala suerte de llegar a la hora del cierre?

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