Edward Randy, el héroe todoterreno de los arcades

En 1990 la compañía DataEast creó al héroe de acción definitivo. Edward Randy deja en pañales a cualquier otro aventurero que se precie. Es la combinación perfecta de testosterona y adrenalina a tope, sin temor a nada. ¿El problema? Que casi nadie lo conoce. Ya que la compañía nipona sólo lo distribuyó por Japón y de manera muy limitada en Europa.

En algún año de la década de 1930, el caudillo Dark Ogre prepara una arma de destrucción definitiva. Cuando uno de los científicos que trabajan para él se percata de sus malvados planes, huye con un prisma, vital para el funcionamiento del arma. Antes de volver a ser capturado, consigue darle el prisma a su nieta, que escapa.

Mientras Edward Randy se prepara para una cita, aparece en su casa una niña a la que persigue el ejército. Nuestro intrépido héroe no se lo piensa dos veces: coge su látigo y sale por la ventana con la niña. Cuando se entera de lo ocurrido, no duda en pararle los pies al malvado Dark Ogre y su ejército.

Mi látigo y yo. No necesito más.

The cliffhanger: Edward Randy no necesita más. La historia tan cliché que tiene es una excusa para meternos de lleno en una aventura sin descanso. Porque si hay algo que destaca del juego es su ritmo. No para. Armado solamente con su látigo y sus puños, Randy lucha contra todo un ejército y robots gigantes, en cualquier lugar y situación. Lucharemos sobre lanchas, aviones, un tren, coches, tanques, estructuras en consctrucción… Nada nos impide seguir dando latigazos. Ni una tormenta mientras estamos en un ala de un avión. Randy es imparable.

Las mecánicas son sencillas y complicadas

El control es sencillo: con sólo dos botones manejamos todo. Con un botón pegamos en el látigo en 5 direcciones (el arco superior del personaje) y si lo mantenemos pulsado, nos engancharemos con él y podemos balancearnos. El látigo también puede devolver o parar las granadas y cuchillos enemigos. Si por el contrario, estamos cerca de los enemigos, le daremos un puñetazo o una patada. Con el otro botón podemos rodar para esquivar o colgarnos de bordes, muy al estilo Gunstar heroes. Si lo mantemos pulsado o estamos cerca de un borde y damos dirección, saltaremos.

Al principio cuesta hacerse un poco con los controles. Pero una vez que le pillemos cómo funciona esta síntesis de botones, se hace bastante más intuitivo de lo que parece.

Más complicado de entender que los controles es la vida. Disponemos de corazones que dependen de nuestra puntuación y manera de jugar. Si nos dan o nos caemos, nuestra puntuación empezará a bajar. Si nos dan otra vez (o nos caemos), perderemos corazones. Cuando perdamos todos los corazones, nos tocará meter moneda. Por el contrario, golpeando o matando enemigos, nuestra puntuación subirá y por ende, nuestro número de corazones. Es complicado. De hecho, me he pasado el juego varias veces y aún no pillo cómo va realmente.

A pesar de todo, el juego, no es muy difícil. Sabiendo que es un arcade.

La aventura loca.

A lo largo de sus seis niveles, lucharemos contra un montón de soldados. Aunque poco variados en esencia, lo que no nos aburrirá es la forma en la que aparecen. Debido a los escenarios tan variopintos, algunos enemigos nos vendrán en aviones, otros en parapente, desde lanchas, jeeps, camiones, motos… Es una lluvia constante de enemigos.

Los enemigos finales tampoco son muy variados, teniendo esencialmente tres. Pero eso no es algo precisamente malo. Además, tenemos que tener en cuenta que el videojuego es corto. Muy corto. Una media hora que se te pasará volando, debido a su ritmo frenético.

Otro factor que otorga sensación de variedad es la cámara. La fases serán tanto en scroll lateral como en scroll frontal. Cambiando el ángulo según lo requiera la escena.

A nivel gráfico el juego cumple con las expectativas. Sprites grandes y bien animados. Quizá para algunos algo lentos, pero creo que es más sensación que otra cosa. Todo es tan frenético en el juego, que el movimiento parece lo más lento. Aparte de eso, hay reescalado de sprites, efectos y parpadeos climáticos, sacudidas de pantalla, explosiones y montones de elementos en pantalla. Y el juego no se resiente en ningún momento. Todo es acción.

Por su parte, la música tiene un par de temas que nos acompañarán durante toda la aventura. Sin ser una maravilla, funciona muy bien. Tiene ese aire aventurero de los ’90 que casa muy bien con el juego. Sus temas podrían aparecer sin problema en un juego del otro gran aventurero del látigo.

Versiones y diferencias

El juego dispode de varias versiones. La versión original (que voy a suponer que es la japonesa) y la una de las versiones europeas tienen la característica de tener los capítulos desordenados. Empezando casi por el final de la historia (la lucha contra el arma), para después hacer un flashback al inicio. Es un tanto extraño, porque aunque te cuentan la historia en una serie de cutscenes, tienes que ir ordenando los acontecimientos. La otra versión existente viene con las fases ordenadas cronológicamente, pero sin las cutscenes. Un sintentido.

Como recomendación personal, jugad a la japonesa. Porque la otra gran diferencia es el color. La versión occidental por alguna razón que desconozco tiene los colores apagados. En movimiento se nota mucho más que a simple vista. Así que si no es esencial enteraros de la historia o el orden de los capítulos, la nipona es la más vistosa.

Conclusión

Si te gustan los juegos arcade, las películas y/o videojuegos de acción-aventura o simplemente buscas un juego corto, pero entretenido; The cliffhanger: Edward Randy es una excelente opción. Es cortitoy divertido de jugar. Uno de esos juegos poco conocidos que merecen la pena ser jugados.

Comparte

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Verificado por MonsterInsights