Llevo un par de semanas pensado si hago una reseña completa a la película Make mine music (o Música, Maestro) (1946). Pero al estar compuesta de unos cortos tan buenos y tan distintos; he pensado que lo mejor era hacer reseñas individuales y agruparlas en una serie de entradas. Así de paso, puedo explayarme todo lo que quiera en los que me parezcan más interesantes.

Pero antes de entrar en materia, me gustaría poner un poco en contexto.

Los años de la Segunda Guerra Mundial fueron años difíciles para Disney (y para todos). La mayoría de su plantilla había sido llamada a filas o habían sido reclutadas para hacer propaganda bélica. Por lo que Disney Studios se encontraba bajo de personal. Pero en vez de quedarse de brazos cruzados, decidieron hacer pequeñas producciones en vez de meterse en un gran proyecto que apenas podían llevar a término. Se les ocurrió la idea de hacer películas antológicas, formadas por pequeños segmentos independientes. De esta etapa salieron películas tan míticas como Los tres caballeros (The three Caballeros, 1944) y Make mine music. En ésta última, se agrupaban 10 historias con temática musical de distintos géneros, tanto musicales, como narrativos. «All cats join in» es una de ellas.

All the cats join in

«All the cats join in» es una canción de jazz compuesta por Ray Gilbert, Eddie Sauter y Alec Wilder. En 1946, Benny Goodman y su orquesta hicieron una grabación especial de la canción. Esta grabación es la que se usó para el segmento con el mismo nombre dentro de Make mine music.

El cortometraje retrata a una pandilla de adolescentes de los años 40, disfrutando de la música popular del momento.

¿Por qué gatos (cats) si luego no son gatos?

Los hepcats (o hipters) fue lo que hoy llamaríamos una subcultura urbana de principios de los años 40. Eran aficionados a la música jazz, al jump blues y al beboop. Como buena subcultura también tenía su vestimenta particular (trajes amplios, de colores llamativos y un sombrero de ala amplia, normalmente doblada) y un estilo de vida también peculiar (tabaco, cannabis y una forma de vida relajada). Sin contar, que la mayoría de este grupo eran afroamericanos.

Fue tan popular y extenso que hasta celebridades como Cab Calloway creó un diccionario llamado: «Cab Calloway’s Cat-ologue: A «Hepster’s» Dictionary». Lugar donde se definía al «hepcat» como alguien que sabía todas las respuestas y entendía el argot. —Una fumada de las buenas, si me preguntan.—

La cuestión es que el cortometraje de Disney hace el juego de palabras. Llama a los adolescentes hepcats o simplemente cats, por ser amantes del jazz.

La magia del lápiz del animador

Pero ahora vayamos a lo mejor de corto, junto con la música, la animación. Las animaciones que juegan con el concepto de la animación en sí, me encantan. La rotura de la cuarta pared de la animación, donde el animador tiene un papel directamente en la acción. Dibujando la escena a la vez que va ocurriendo.

El estilo también me encanta. Simple, pero muy efectivo. Me recuerda muchísimo a al estilo de los cómics «no de superhéoes» de esa década del tebeo americano, como los de Archie Comics (Archie Andrews, ‘Jughead’ Jones) y otros tantos.

El ritmo desenfrenado y animado de la música y el corto da pie a varios gags cómicos. Siendo el más frecuente el del pobre lápiz animador que no puede con el ritmo rápido de los adolescentes, aunque también tenemos situaciones alocadas como el buen ver frente a la policía (aunque haya uno sentado en el capó) y otras tantas en la sección de baile dentro de la cafetería.

¿Y de la música que puedo decir? Adoro el jazz. Y esta canción, que originalmente fue concebida en una jazz session, me parece sublime. La versión de Buck Clayton en una de sus jazz sessions os la recomiendo muchísimo si sois amantes del jazz.

La versión de Goodman y su orquesta para el corto de Disney está más contenida, pero acompañada de la animación es un tandem perfecto. Me asombra la creatividad de los animadores para coincidir el dibujo y la música a un nivel casi perfecto.

Críticas sin sentido

En su día el cortometraje fue un escándalo, porque incluía medio desnudos femeninos. En las ediciones, años después al DVD, se editó ciertas partes, censurándolo. Lo cual me parece una tontería de lo más absurda. Porque la escena en cuestión es la escena donde la chica del principio se ducha y se viste. La edición censurada la chica no tiene pechos. Dos segundos mal contados. Y… uuuh… pechos de una chica 2D de medio espaldas… uhh…

Y a día de hoy, he leído quejas del corto a raíz de la escena del bar, donde la chica se queja de que la han dibujado con el trasero grande y el lápiz la corrige. Quejas por los estereotipos, que el chaval debería aceptar a la chica con cualquier cuerpo y no sé qué chorradas más. Es la gracia del dibujo. Ella se queja, el lápiz la corrige. Es una liposucción a nivel dibujo. Además, me hace especial gracia que se quejan por eso, pero no por lo que viene después. No una, sino dos chicas, bailan con un chico bajito (¿o es un hermano menor que se ha colado a la fiesta?); una hasta lo utiliza de pelota y sin ningún tipo de prejuicio. Y otra baila y utiliza a su compañero bailarín de mopa. ¡Y no hay problema! Si vamos a quejarnos de estereotipos, de la no-aceptación de diversidad de cuerpos y de faltas de respeto, quejémonos de todos los casos, no sólo del que te convenga.

Aún así, creo que deberíamos disfrutar más de las obras y dejarle de buscarle los tres pies al gato.

Cuando los animadores dibujan a ritmo de jazz

A pesar de todas las polémicas, censuras y cambios que han rodeado a Make mine music con el paso de los años, All cats join in sigue pareciéndome uno de los mejores segmentos de toda la película.

La mezcla casi perfecta de jazz, animación improvisada y humor visual, hace que All cats join in tenga un frescura atemporal. Porque hay cortos muy bien ejecutados, pero les falta ese toque de disfrute en la ejecución. En este corto parece que los animadores simplemente se dejaron llevar por la música y acabaron siendo otros gatos al son de la música.

  • Aparte de la ya mencionada versión censurada. He notado que la versión en inglés no tiene ningún comentario. La versión en español (al menos su versión en VHS) al principio tiene una voz en off a modo de introducción.
  • La película Make mine music no se encuentra en el servicio Disney+, siendo una de las pocos clásicos que no se encuentran en el catálogo.
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