Hace bastantes años me pasé un juego que me gustó, a pesar de no ser nada mi estilo. Los zombies o similares, no son algo que me llamen mucho la atención. Pero hubo algo en Deadlight que me llamó la atención. No sé si fue la estética, que fuese estilo plataformero o que fuera el primer trabajo del estudio patrio, Tequila Works. Independientemente del porqué, me lo compré, lo jugué y me gustó. Ahora, bastante tiempo después me lo he vuelto a rejugar.
Ficha técnica
- Título: Deadlight
- Plataforma jugada: PC
- Desarrolladora: Tequila Works | Terror
- Género: Plataformas
- Nº Jugadores: 1
- Año: 2012

Verano de 1986. Tan sólo unos meses después de la aparición de un extraño virus, la civilización está al borde del colapso. Randall Wayne, un guardabosques canadiense, es uno de los supervivientes de la catástrofe. Decido a encontrar a su mujer e hijas desaparecidas, viaja hasta Seatle, donde se supone que hay un punto seguro y donde han evacuado a la mayor parte de la población. Pero su búsqueda no será fácil: toda la ciudad está infestada de lo que ahora llaman «sombras».
Cuando combatir no es la mejor opción
Deadlight es, ante todo, un juego de plataformas en 2.5D. Aunque a lo largo de la aventura habrá algunos enfrentamientos con las sombras, nuestro objetivo principal será huir. Nuestro protagonista empieza la aventura sin ningún tipo de arma. Por lo que la mejor opción es buscar caminos alternativos para evitar enfrentamientos directos con las sombras. Por suerte, Randall está en buena condición física y es un escalador decente que no tendrá problemas en escalar cornisas, alambradas y hasta saltar de una azotea a otra. Eso sí, nuestro personaje tiene una barra de resistencia, que se irá gastando en grandes carreras y usando el hacha. Sí, adquiriremos un hacha y podremos cortar cabecitas a sombras, pero Randall se cansa.
Las secciones de combate son, como he mencionado antes, ocasionales. Las sombras son inmortales a no ser que apuntemos directamente a la cabeza. Si no las decapitamos o le pegamos un tiro en la testa, se levantarán al rato como si nada. Y aunque son lentas y algo torpes, siempre van en grupo y con los ruidos aparecen más. Pese que a lo largo de la aventura iremos consiguiendo armas (hacha) y algún arma de fuego; la munición es muy escasa y no conviene gastarla a lo loco con sombras. La mayoría de las veces, lo mejor será reunirlas en un lugar y huir. Para ello, nuestro personaje puede gritar para atraer a las sombras, para después, simplemente saltar por lo alto o hacer que se tiren por un precipicio (las sombras son bastante tontas e irán corriendo sin importar qué haya por medio).
Plataformas de saltos ajustados y llenos de trampas
Aparte de las sombras, la ciudad de Seatle está llena de peligros. Entre edificios en ruinas, barricadas y trampas para sombras, el recorrido hasta el punto seguro se convertirá en una auténtica ginkana de obstáculos.
La cuestión es que vamos a morir más de lo que nos creíamos en un principio. Afortunadamente el juego tiene numerosos checkpoints y sólo habrá que repetir pequeñas secciones. A no ser que juegues en el «Modo Pesadilla», donde sólo hay dos puntos de guardado en todo el juego. Si mueres en ese modo, a repetir todo.



Para terminar esta sección, me gustaría aclarar que el control y la animación del personaje no son del todo fluídas. Algunas veces se siente lento y algo ortopédico. De hecho, recuerda al movimiento de Prince of Persia, Flashback o incluso Another world (sé que soy muy pesada con este juego, pero es que muchos juegos lo toman de base), pero sin ser tan tosco. Pero es ver a Randall saltar hacia arriba con los brazos estirados, o saltar a zancadas y ver a los personajes de los juegos mencionados. Quizá ese tipo de saltos en un plataforma, le añade un plus de dificultad.
De recuerdos perdidos y encontrados
Deadlight también tiene dentro de lo que cabe su dosis de exploración. En nuestra travesía hacia el punto de reunión nos encontraremos diversos objetos de colección. Randall tiene un pequeño diario, donde podremos enterarnos un poco de su historia antes del comienzo del juego. Su diario también funciona como lo que ahora denominarían un «travel journal», donde Randall irá recolectando recortes, folletos, fotografías y otros objetos que se vaya encontrando por el camino. Pero también encontraremos páginas perdidas de nuestro propio diario, que por algún misterio se han perdido o han sido arrancadas. Porque a lo largo de la aventura y leyendo el diario, nos daremos cuenta de que Randall no está del todo bien y tiene lagunas en su memoria.
En cada una de las tres secciones que conforman el juego, podemos encontrar también una maquinita tipo Game&Watch, donde podemos echar unas partidas. Estos detalles, de juegos dentro de juegos (aunque sean muy sencillos), siempre me han parecido un añadido curioso.
Hablando de recuerdos, habrá momentos en la historia donde nuestro prota tendrá una serie de sueños alucinógenos en donde el juego… se vuelve raro. Aunque gracias a estos flashbacks te vas enterando de la historia de Randall y de su ansiosa búsqueda por encontrar a su mujer y a su hija.



Historia concentrada
No voy a entrar en muchos detalles sobre la historia para no hacer spoilers. Sólo diré que la trama crea la suficiente tensión como para querer avanzar y saber si Randall conseguirá reunirse con los suyos. Pero tampoco os esperéis un guion muy trabajado. De hecho, tengo la sensación de que el juego se queda corto en algunos aspectos. El juego es bastante corto, unas 4 o 5 horas, así que tampoco da mucho tiempo a desarrollar la historia o los personajes. Y deja algunos cabos sueltos sin resolver.
Juego oscuro, por dentro y por fuera
Deadlight es un juego oscuro, con muchísimo contraste. La fuente de luz principal suele estar en el fondo y en el primer plano, donde ocurre todo, vemos más bien siluetas. En ese aspecto, me recuerda mucho a juegos como Limbo, pero con gráficos más detallados y menos estilo de sombras chinas. Pero la esencia, es muy similar.
Ese fuerte contraste y ese tono tan oscuro le otorga al juego una atmósfera muy deprimente. Porque incluso en las escenas en el exterior, el mundo es gris y deprimente. Mientras que en interiores, la mayoría de las luces vendrán del sistema de alumbrado que sigue funcionando o de alguna luz natural que se filtre por alguna ventana o rendija.
Todo ese ambiente opresor y deprimente le viene muy bien al juego. Y nos recuerda a nivel visual que el mundo está las últimas. No sólo por la plaga de sombras y los edificios en ruinas. El juego no deja muy claro cómo empieza la plaga, simplemente que empezó con un fogonazo en el cielo (el deadlight). En los recortes coleccionables se muestran varias teorías pero ninguna se aclara como la fuente principal. En cualquier caso, todo el ambiente es deprimente.
Los momentos clave de la historia nos la cuentan con unas escenas animadas estilo viñeta de cómic en movimiento. Se agradecen este tipo de escenas, más detalladas para meternos un poco más en la historia. Pero me deja con la duda si se inspiraron en cómics tipo The walking dead y estas escenas son un guiño al formato. Pero el estilo gráfico, de trazo sucio y crudo, le pega bastante al juego.
Hablando de trazos sucios, el diseño de personajes es extraño. El protagonista es el único que tiene pinta de llevar vagabundeando por el mundo. Bueno, y el Ratero, pero por cuestiones obvias. El diseño y el aspecto, me parece lógico, pero me igualmente un poco genérico y poco coherente respecto a los demás.



Un música lúgubre para un mundo gris
El juego dispone de una banda sonora bastante buena compuesta por David García Díaz (compositor de otras bandas sonoras de videojuegos como Rime, Arise o Hellblade: Senua’s sacrifice). Pero principalmente es ambiental. Sin ningún tema memorable, excepto el tema principal, cuyos coros son los más llamativos de toda la BSO. Pero aunque sea una banda sonora ambiental, transmite una sensación melancólica y deprimente. Consiguiendo reforzar más todo el tono de desesperanza del juego.
Como buen juego de temática terror-zombie, se han esmerado en el aspecto sonoro. Dando sonidos de ambiente que te meten más en el entorno. También dispone de voces en inglés, que aunque no es malo creo que le falta un poco de interpretación. Le falta el drama que requiere todo el juego.
Para amantes del género
En definitiva, Deadlight no es un mal juego, pero tampoco es un juego memorable. Tiene una historia con la suficiente tensión como para querer saber cómo progresa. Y a nivel jugable, aunque tosco a ratos, es un plataformas lo suficientemente sólido como para ser disfrutable. En cualquier caso, el juego es corto, lo que lo hará idóneo para algunos. Aun así, sólo lo recomendaría a aquellos jugadores que les guste mucho este tipo de plataformas «de corte más clásico» o a los que le encanten los juegos post-apocalípticos de zombies.

- El «modo pesadilla» fue exclusivo de la versión para PC. Luego se incluyó en la Director’s cut.
- El «modo pesadilla» tiene un final alternativo, que cambia radicalmente con el final normal.
- Todos los nombres de los logros/trofeos son títulos de canciones.



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