Lo efímero de la existencia

Si hay algo que me fascina de la animación es su capacidad de síntesis. Cómo en cuestión de minutos nos pueden contar toda una historia. Y en muchos casos, esa historia es capaz de dejarnos un poso que nos deje reflexionando. Para mí, ese tipo de cortometraje son los mejores. Los que nos dejan pensando en el corto incluso días después de haberlos visto.

Uno de esos filmes, cortos pero intensos, es The maker (2011). Un cortometraje que en apenas seis minutos nos cuenta toda una historia. No, toda una vida. Y como extra nos deja pensando en temas tan complejos como la brevedad de la vida o el propósito de la misma.

Creado por el estudio australiano Zealous Creative, dirigido por Chistopher Kezelos y animado en técnica stop motion. El tema principal del cortometraje es Winter, compuesto por Paul Halley.

The maker nos cuenta la historia de un ser creando a un ser semejante, mientras observa cómo se agota el tiempo en un reloj de arena.

Aspectos técnicos y artísticos

Siempre es de agradecer cuando el estudio encargado de la producción tiene la bondad de mostrar su trabajo tras bambalinas, el famoso making of. Gracias a esos ‘making of’ te enteras de cómo se creó el proyecto y cómo se llevó a cabo. En este caso particular es curioso que toda la idea del corto surgiera para ser una especie de videoclip al tema Winter y acabó evolucionado al cortometraje que nos ocupa. Lo habitual es crear el concepto de esa historia y componer en base a ella y no al revés.

La música y el tiempo son los dos ejes fundamentales del corto. Lo del tiempo está más que claro con la representación del reloj de arena y la esencia de la historia. Sin contar con el propio tempo de la melodía. La música por su parte, no sólo está en la melodía que suena a lo largo del corto. Está en todas partes: en los símbolos de las aberturas acústicas (las «efes») que hay tanto en el estudio, como en las frentes de las criaturas; en el libro y en el violín. Es la melodía Winter la que da vida al corto en más de un sentido.

Por otra parte, el aspecto técnico me parece impecable. Quizá el diseño de las marionetas no sean del gusto de todos. Tampoco nosotros somos todos bellos. Aunque cumplen su función y transmiten lo suficiente para contar la historia. Es el detalle de los decorados y la ambientación la que me parece sublime. El nivel de detalle en el estudio del creador está cuidado al milímetro. Hay muchos detalles que pasan desapercibidos en un primer vistazo. La iluminación escasa, aunque otorga una atmósfera algo lúgubre muy acorde con la historia, esconde muchos de esos detalles.

La animación stop motion, en general, me parece que tiene muy poco reconocimiento a nivel técnico. El trabajazo que tiene detrás cada fotograma es abrumador. Cada marioneta, cada elemento del escenario está hecho a mano y animado también manualmente. Y todo tiene que funcionar de una manera creíble. Meses de trabajo para unos minutos de metraje. Un esfuerzo enorme de los creadores para crear algo que dura poco. Algo parecido a lo que le pasa el protagonista del corto. La combinaciónel concepto tiempo finito y la satisfacción del trabajo artesanal creo que son la clave por la que The maker está hecho en stop motion y no en otra técnica.

Por su apartado técnico y por su excelente narrativa, The maker ha conseguido el reconocimiento de varios festivales (incl. Sitges).

¡Atención! Este análisis contiene spoilers a partir de aquí

Cuando empezamos a ver el cortometraje creo que todos hemos pensado que lo que está creando la criatura es una pareja. Un ser semejante, pero no igual. Alguien para no pasar la vida solo. Con la ayuda de un libro y una serie de materiales va creando un ser semejante. Pero esa criatura creada no tiene vida. ¿Qué es lo que le falta? ¿Serán conocimientos, conocer la historia de un libro, demostraciones motoras? Nada de lo que intenta el creador parece funcionar. Hasta que sigue ojeando el libro «de recetas» y se topa con la partitura de Winter. Coje un violín y le toca la melodía a su creación, con la esperanza de que la música sea lo que le otorgue vida. Y funciona. La criatura cobra vida. Por fin, los dos seres pueden estar juntos y conscientes el uno del otro. Pero el tiempo se agota. ¿Qué pasará cuando el último grano de arena caiga? Cuando el tiempo se agota es cuando la historia tiene un giro inesperado. El creador se desvanece y la criatura se queda sola, con el libro y con su reloj de arena en marcha. Comienza otro ciclo.

Este ciclo es la vida en sí. Una vida se apaga, otra aparece. Y toda vida es una lucha psicológica contra el tiempo. El cómo uses ese tiempo y para qué, dependerá de cada uno. Pero al final, el tiempo siempre gana y tu vida se acaba.

Los simples mortales no somos capaces de apreciar lo corta que puede ser nuestra existencia porque, a diferencia de la criatura, no vemos cómo nuestro reloj de arena se va agotando. Tampoco venimos con libro de instrucciones. Cosa que de vez en cuando no vendría nada mal. Sobre todo al principio, en nuestras primeras etapas para saber cómo funciona realmente la cosa o cuando somos padres para guiar al siguiente. Vivimos el momento y como podemos.

Lo que me crea varias cuestiones viendo el corto. ¿Sabe el creador que su tiempo es finito de verdad? ¿O sólo tiene miedo de lo que pueda pasar al agotarse el reloj? Su empeño por crear a un compañero ¿es para no estar solo unos instantes? ¿para darle el libro y que siga su legado? ¿Tiene propósito en la vida o el darle el libro a su criatura en el último momento es un acto desesperado al percatarse que su tiempo se acabo? Y no menos importante ¿qué hará la criatura en su ciclo?

Otro factor importante del corto a tener en cuenta creo que es la creación en sí. Al creador se le acaba el tiempo, sí; pero se va contento. Contento de haber sido capaz de crear algo bello: una vida. Una vida hecha con su propio esfuerzo y talento. La creación y el trabajo de haberla construido es lo que da función y sentido a su vida. La facilidad del trabajo propio y artesanal. No en vano, el eslogan del corto es «Life is what you make it», que podríamos traducir como: La vida es cómo la haces/ lo que haces de ella. Si hace honor a la cita atribuida a Eleonor Roosevelt (escritora, activista, política y ex-primera dama de los Estado Unidos) es algo que desconozco. Lo que sí tengo claro es la intención en el corto. Todos tenemos un tiempo limitado llamado vida. El cómo gastemos ese tiempo y para qué lo usemos, es lo que nos dará sentido a la misma. Pues nuestra propia vida no es otra cosa que todo lo que hemos hecho en ella.

Adoro estos cortos que aparte de entretenerte unos minutos, te dejan un poso filosófico y te tienen un tiempo preguntándote cosas tan esenciales como: ¿Cómo estoy viviendo mi vida? ¿Gasto mi tiempo con un propósito aún mayor? ¿Crearé algo de provecho en ella?

Si a ti, estimado lector, este corto te sugiere otra cosa o quieres comentar cualquier tema sobre el mismo; te invito a escribir tus opiniones en los comentarios.

Comparte
    Verificado por MonsterInsights