A veces me pongo a ojear las tiendas virtuales a ver si alguna portada del catálogo me llama la atención. Dejo que la portada me sorprenda y luego miro si las mecánicas o la jugabilidad pueden convencerme. No siempre lo consiguen y otros muchos llevan en «mi lista de deseados» desde hace años. Pero hay algunas veces que descubres un juego que te llama muchísimo la atención y no tardas en añadirlo al carrito porque sientes que tiene algo único. Eso me pasó con Stacking. No todos los días te encuentras juegos cuyos protagonistas son figuras matrioshkas (esas figuras rusas de madera que se meten unas dentro de otras).

Investigas un poco del juego y ves que es de Double Fine. Bien, eso suele ser signo de creatividad y juegos bien hechos. Sigues mirando y ves que es un juego de aventuras con puzles. Esto pinta bien. Y la resolución de los puzles es usando a las propias matrioshkas. Y para colmo, ambientado en la Revolución industrial (etapa que me llama muchísimo la atención).

Ficha técnica
  • Título: Stacking
  • Plataforma jugada: PC
  • Desarrolladora: Double Fine Productions
  • Género: Aventuras- Puzzles
  • Nº Jugadores: 1
  • Año: 2011

Los Blackmore son una familia de humildes deshollinadores. La situación económica no es buena, pero el cabeza de familia ha conseguido un nuevo trabajo en la fábrica del Barón. Lo que parecía una buena notica pronto se convierte en desgracia.

El señor Blackmore no aparece y como pago por las facturas acumuladas, el Barón requiere a los niños como aprendices. Pero era mentira, los tiene atrapados y trabajando en esclavitud. El más pequeño de los Blackmore, Charlie, decide salvar a su familia pese a su pequeño tamaño.

Anidando que es gerundio

Juegos de posesiones hay pocos. De esos pocos, la mayoría… por no decir todos, son de índole espiritual. Pero Double Fine en un ataque de genialidad o locura, se le ocurrió la loca idea de en vez de espíritus poseyendo a otros, se les ocurrió hacerlo con matrioshkas. Es una idea loquísima, pero funciona mucho mejor de lo que parece a simple vista.

A lo largo de la aventura tendremos a ayudar a Charlie, el menor de los Blackmore. Pero la misión de rescatar a su familia pasará por una serie de contratiempos y retos. Estos retos son, mecánicamente hablando, puzles. Todo el mundo (animales también) en Stacking son figuras matrioshkas y cada una tiene una habilidad única. Para resolver cada puzle, tendremos que usar la habilidad de uno o varios personajes. Pero no usarán su habilidad pidiéndoselo. Tenemos que «anidarlo» y manejarlo desde dentro. Esa es la habilidad única de Charlie: meterse en las otras figuras y poder controlarlas a placer.

Pero no todo es tan sencillo como introducir a Charlie en la figura que creamos que es la clave para la resolución del puzle. La mecánica de posesión o «de anidar» matrioshkas se rige como en las figuras de verdad. Tienen una jerarquía de tamaños que se tiene que respetar. Charlie es la matrioshka más pequeña del set, por lo que sólo se podrá meter en las figuras que le siguen en tamaño. Una vez controlada la figura, podemos usar su habilidad o anidar la figura del tamaño siguiente. Y así, con todas.

Controlar las mecánicas de montar y desmontar figuras será vital para completar la aventura. No sólo habrá que pensar cómo se resuelve el reto que se nos presenta. También averiguar cuál es el personaje clave que tenga esa habilidad e ir anidando figuras de distintos tamaños por medio para poder hacernos con el control de la matrioshka deseada.

Retos y más retos

Afortunadamente el juego ofrece varias resoluciones a los problemas. Y te reta a que los averigües todos. Lo cual me parece una idea estupenda. Si quieres centrarte en la historia, podrás hacerlo sin demasiadas trabas. Al tener más de una solución, es muy fácil que si no das con una, des con otra. Así que no tendrás que rebanarte mucho los sesos si quieres avanzar e ir a tiro hecho. Además, el juego incluye un sistema de pistas bastante permisivo.

Pero si buscas algo más de reto, puedes intentar encontrar todas las soluciones a los retos. Y sacar todas las soluciones no siempre será tan fácil. Pero si fuese poco, el juego tiene una serie de retos adicionales. A lo largo de los distintos escenarios, habrá una serie de figuras únicas. Uno de los coleccionables (si es que se puede denominar así) es anidar/poseer esas figuras para añadirlas a una especie de colección. Otro reto son las llamadas «travesuras». Cada figura tiene una habilidad única. Algunas habilidades serán útiles para la resolución de problemas, otras simplemente están para experimentar con ellas. En las llamadas «travesuras» se nos reta a hacer una serie de acciones con estas habilidades. Algunas serán obvias por el nombre de la travesura en la lista… Otras, no lo serán tanto y habrá que ir probando.

Pero como he mencionado antes, el juego es permisivo con el jugador. Quiere que explores a tu manera y a tu ritmo. Porque no sólo ofrece las pistas, sino que puedes volver a todos los escenarios del juego cuando quieras, para que puedas completar todo lo que te falta.

El juego también incluye un DLC gratuito que es una historia adicional con más retos, travesuras y figuras únicas.

Todas las habilidades, colecciones y travesuras son detalles añadidos para darle un poco más de vidilla al juego, pero se agradecen esa variedad. El juego se centra en anidar figuras y usar sus habilidades, y con estos retos extra, el juego juego te invita a que uses a todos los tipos de figuras.

Contexto trágico, mundo de juguete

Algunas habilidades sólo servirán como simple curiosidad o para hacer el tonto. Aunque la trama del juego tenga una trama bastante seria (secuestro y esclavitud infantil), todo está enfocado desde un punto de vista de cuento. La historia se nos cuenta a modo de cine mudo, con escenas animadas por un lado con escenas de los diálogos por el otro. A simple vista crees que es un mundo normal cuyos habitantes son matrioshkas, hasta que ves elementos del escenario de un tamaño inusual. Hasta que te das cuenta, que en realidad, todo es tamaño matrioshka y que el resto de cosas son de tamaño normal. Es un mundo pequeñito. Como en una casa de muñecas. De muñecas matrioshka, pero muñecas al fin y al cabo.

Cuando te das cuenta de que todo es de juguete, lo ves como lo que es. Es todo una obra. Todo se cuenta como un cuento o una película, con sus decorados a juego. Y aunque la trama es seria, el aura que rodea todo es de cuento. Y por eso algunas habilidades son absurdas o sirven para hacer el tonto. De ahí también el reto de las travesuras. No olvidemos la resolución de algunos problemas que son entre cómicas y grotescas.

Todo eso es parte de la magia de Stacking. Es un videojuego de muñecos. De cuento. Tienes que jugar y divertirte. Es cuando te das cuenta de que todo encaja perfectamente. Estás dentro de una película muda de aventuras. Todo imita a esa era de películas: las escenas de historia (mitad escenas, mitad pantallas de diálogo), la música de aire nostálgico (ese piano) y ese ambiente con tonos sepias y un desenfoque de celuloide antiguo… Todo es una película. Y como buena película de la época, la tragicomedia es el pan de cada día. Es una película de Charlot con matrioshkas. Está ambientada en la Revolución industrial y por tanto hay drama: el trabajo es duro y las condiciones laborales son peores. Pero hay esperanza y hay hueco para divertirse, para la comedia. Si algo había en las películas de inicios del siglo pasado, era comedia de lo absurdo. Stacking sigue esa línea y por eso ofrece esas cosas tan absurdas y locas.

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