Actualmente Aardman Animations es un estudio referente en la animación stop-motion. No fue el primer estudio en utilizar la técnica, pero sí es posiblmente, quien la popularizó y otorgó a sus animaciones un estilo único.

Aardman marcó un antes y un después con su falso documental Creature conforts. Y ese mismo año mostraron a los personajes que más tarde se convertirían en iconos del estudio: Wallace, el inventor bobalicón y Gromit, su perro ayudante.

El primer corto del dúo de inventores turofílicos fue La gran excursión (A grand day out, 1989). Un corto bastante tosco a nivel técnico (sobre todo si lo comparamos con producciones posteriores), pero que sentó las bases de lo que serían las aventuras del dúo. Una historia disparatada, ingeniosa y un humor muy particular.

Cuatro años más tarde, en 1993. Aardman estrenó otro cortometraje protagonizado por el dúo: Wallace & Gromit – Los pantalones equivocados. Un corto que mejoró en todo a su precedecesor. A nivel técnico mejoran muchísimo los acabados de los personajes de arcilla (más pulidos y más estables), decorados mucho más trabajos, animaciones más fluídas, rediseño de personajes (Wallace adquiere su diseño definitivo) y una historia, aunque menos estrambótica, mejor elaborada y un humor más refinado.

Sinopsis

En Wallace & Gromit: Los pantalones equivocados, el inventor Wallace está cerca de la banca rota, después de construir unos pantalones mecánicos para que paseen a Gromit. Ante semejante crisis, no le queda otra que alquilar una de su habitaciones. El individuo que alquila la habitación es un silencioso pingüino, que no tardará en hacer amistades con Wallace, desplazando al bueno de Gromit. Vagabundeando descubre que el pingüino que le ha usurpado su hogar es un buscado ladrón: Feathers McGraw. El cual planea robar un diamante usando a Wallace y los pantalones mecánicos. Gromit intentará arruinar el plan de robo, capturar al ladrón y recuperar a su dueño y su hogar.

-Vídeo en inglés con subtítulos en inglés-

Opinión personal

Lo asombroso de este corto es lo mucho que transmite con una narrativa sublime. Apenas hay diálogos, pues el único parlante es Wallace. Pero las animaciones y expresiones del resto del elenco son suficientes para narrarnos toda una historia de amistades rotas, maquinaciones y robos. Especial mención al infame pingüino, que a pesar de ser casi inexpresivo (lo que le otorga un aura todavía más siniestra e inquietante), se ha convertido en uno de los villanos más particulares del estudio y para muchos, de la animación. Aunque dicho pingino hubiese pasado un poco más inadvertido si no tuviese el toque mágico de Aardman: un humor absurdo. Porque el ladrón ártico sería un malvado frío y calculador sin más, si no tuvise un alter ego disparatado: se disfraza de gallina poniéndose un guante de goma en la cabeza. Nadie se da cuenta que la “gallina ladrona” que aparece en los carteles de «se busca» no es otro que el pingüino inquilino.

Esta mezcla de seriedad con locura disparatada es para mí, el sello de Aardman. Una dualidad única que el estudio británico combina como nadie: un humano simplón (Wallace /El granjero) y su mascota espabilada (Gromit/ Shaun); tramas serias (robos, intrigas, maquinaciones…) o muy mundanas (irse de excursión, la gestión de una granja…) contrapuestas a un humor que roza en muchos casos lo absurdo (irse a la luna porque está hecha de queso, un pingüino es un ladrón de guante blanco, una oveja en vez de ser sumisa es la que gestiona la granja…). Ese equilibrio creo que es difícil de conseguir y Aardman studios lo consigue en cada una de sus producciones.

A todo esto hay que sumarle un ritmo muy bueno que no decae en ningún momento. Ofreciéndonos además, un montón de situaciones: desde el anodino cumpleaños de Gromit y la presentación de los tecno-pantalones, la tensión generada por el nuevo inquilino, el drama del abandono de Gromit bajo la lluvia, la tensión del robo (ese pollo-pingüino pasándolas canutas) y la alocada captura final en tren. No tiene ningún momento malo y todo va en un crescendo maravilloso hasta ese final espectacular.

Viendo lo particular y único que es el cortometraje, es comprensible que ganase el Óscar al mejor cortometraje en su 66ª edición en 1994. Aunque tenía competidores dignos (algunos más que otros, en mi opinión), el corto de Wallace & Gromit es, sin duda, el más fresco, el que ofrece una historia que no envejece y el que por su características y humor, es el más sencillo tiene de agradar a todo el mundo.

Comparte

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Verificado por MonsterInsights