Wario Blast!: El bigotudo, bombas y enemigos bobos

La dificultad en los juegos es algo digno de estudio. Hay juegos que son, indiscutiblemente, juegos difíciles. Otros que dependen de la habilidad «innata» que tengas para cierto tipo de juegos. Y otros juegos que entrarían en una categoría difusa. Juegos que de de niños nos pasábamos y ahora admiramos a la habilidad de nuestro yo pasado. Aunque a veces, pasa lo contrario. El juego de hoy, el Wario Blast: featuring Bomberman!, es uno de ellos.

Ficha técnica
  • Título: Wario Blast: featuring Bomberman!
  • Plataforma: Game Boy
  • Desarrolladora: Hudson soft
  • Género: Acción – Estrategia
  • Nº Jugadores: 1 (modo 4 jugadores si se juega desde el Super GameBoy de SNES)
  • Año: 1994 | 1995

Versiones locas: dos juegos distintos según la versión

En el mundillo de los videojuegos, de vez en cuando se dan las variaciones según en qué lado del mundo te encuentres. A veces era censura, otras dificultad diferente y en otras, un «hack» oficial de otro juego con mucho marketing por encima. No sé qué pasó exactamente con este juego, pero es extraño. En Japón salió como Bomberman GB y solo nos encontraremos al Bomberman «bueno» y a unos malvados bomberman oscuros.

En la versión occidental, renombrada Wario Blast: featuring Bomberman!, se cambió el concepto. Puedes elegir desde el principio si jugar con Wario o con Bomberman. Dependiendo de quién elijas, los enemigos a batir serán el otro personaje.

La trama que te cuentan en el manual también cambia según la versión que tengas. En la nipona los oscuros roban al pobre de Bomberman sus habilidades y su moto (sí, una moto). Y cómo no, su objetivo será recuperarlos.

Si por el contrario, juegas a la versión occidental… Wario, por alguna razón desconocida, acaba en el mundo de los Bomberman y por su codicia desmedida, decide saquear todo lo útil que encuentre. y aunque te dé la opción de poder elegir a Bomberman, no te da ninguna explicación de su historia. Una lástima, porque me da curiosidad el cómo hubiesen explicado a Wario y sus clones.

Pon bombas y que todos hagan: Boom!

La mecánica del juego, como buen Bomberman es bastante sencilla: poner bombas y que la explosión mate desintegre al enemigo.

El juego se divide en 8 mundos o zonas, divididos en cuatro fases. En tres de ellas tendremos que ganar a una ronda de «al mejor de tres». En cada fase habrá de uno a tres enemigos (según el número de la fase), que no es otro que Bombermans (o clones de Wario). La cuarta fase será la luchar contra un jefe.

Durante las fases aparecerán diferente power-ups. Éstos aparecerán aleatoriamente al destruir bloques o aparecerán esparcidos por el escenario cuando muera un enemigo.

La variedad de estos power-ups es escasa. Sólo tres. Uno que te permite poner más bombas (hasta un máximo de 4), otro que amplia el rango de la explosión y una calavera que te impide poner bombas durante un tiempo. Lo bueno y lo malo es que el enemigo también podrá hacerse con estos power-ups.

Cada mundo tendrá su propia característica: en algunos habrá una especie de portales para teletransportarse, plataformas que dirigen las bombas, gases que te paralizan… o puede que más de una cosa junta.

Como he mencionado anteriormente, al final de cada mundo tendremos que hacer frente a un jefe, que nada tienen que ver con Wario/Bomberman. Cuando lo derrotemos, conseguiremos un poder. Un power-up permanentes muy variopintos: correr, dar patadas a las bombas, empujar a los enemigos y marearlos e ¡incluso una moto! ¡Sí, la famosa moto de Wario aparece en este juego! *Brrrrrrrum bruuum* (¿O era la moto de Bomberman y se la quedó Wario? Quién sabe con este juego.)

La dificultad inestable

He empezado esta entrada hablando de la dificultad. Con sinceridad, este juego me costaba bastante cuando lo jugué en mi infancia. Ahora que lo he vuelto a jugar, me parece muy fácil… pero con picos raros.

La IA de los enemigos brillan por su ausencia. Hay un enemigo del grupo de cuando te salen tres enemigos, que el 90% se mata él solo. En realidad, muchos de los enemigos se matan solos. Van poniendo bombas a lo loco y (muy importante) no se paran quietos. Al no pararse ni un segundo, aunque les da por refugiarse de sus bombas, nunca se quedan quietos hasta que acabe la explosión. Lo que se traduce en que muchas veces salgan de su cobertura y les dé la onda expansiva de la bomba (incluso las suyas). Otro característica es que a cada enemigo le da por coleccionar un power-up del escenario. Por lo que tenemos al final a tres tipos: el de la onda expansiva grande, pero no pone muchas bombas simultáneas; al que pone muchas bombas, pero de alcance corto y… no sé cómo describir al último. El adicto de la calavera. Le obsesiona el power-up que te incapacita. Y como el efecto de este «potenciador» se transmite al toque; le interesa más golpearse contigo que ponerte una bomba.

Con semejante panda de tarados como enemigos es fácil pillarles el truco. Y según avanzas el juego, obtienes potenciadores fijos que los enemigos no adquieren. Hay uno en particular, el trouncer, que facilita muchísimo las partidas. Es más, es posible que acabes eliminando a la mayoría gracias a este potenciador.

Así que la dificultad base radica en una IA boba y tu habilidad. Probablemente te pase lo mismo que a mí, y mueras más por descuidos por ir rápido (pasarte de cobertura, no calcular bien la onda expansiva o quedarte atrapado sin querer), más que por habilidad enemiga.

¿Entonces dónde está la dificultad? La mayoría de las trabas te lo van a poner los jefes. Tienen patrones de ataque distintos. Y sus mecánicas (ni diseño) nada tienen que ver con el resto de mecánicas del juego. No ponen bombas. Y sólo les puedes hacer daño cuando son vulnerables (normalmente cuando atacan). Por tanto, tendremos que aprender sus patrones y forma de atacarte y aprender los tiempos para que nuestras bombas explosionen en el momento justo.

Aspectos más técnicos


Respecto a la música y sonido… A ver, es un juego de Game Boy. Una musiquita para cada mundo, otra para los jefes. No están mal, algunas incluso molan, pero tampoco es que el juego tenga una banda sonora para tirar cohetes (bombas, tal vez sí).
Sí que mencionaré los efectos de sonido. Nuestro personaje hace ruido al moverse, al poner las bombas, la moto ronronea, el sonido de los teletransportadores (que es horrible y puede llegar a ser muy irritante)… y no olvidemos los sonidos de las explosiones de las bombas.

Gráficamente no está mal para ser de la consola que es. Los sprites son sencillos, pero muy funcionales. Los jefes y algunas imágenes dentro del juego (tras derrotar a los jefes, la de Game Over…) son las más detalladas del juego. Los jefes son bastante grandes y de diseños variados, algunos con animaciones algo más complicadas.

El juego es uno de los pocos juegos especialmente adaptados para el periférico de SNES, el Super Game Boy, añadiendo al juego ese marco tan curioso que veis en las imágenes y una paleta de color bastante variada (para el coloreo que hacía esta cosa, lo es). Además, permite un modo Batalla con la posibilidad de partida a 4 jugadores simultáneamente con ayuda del periférico multitab.

Conclusión final ¿Merece la pena jugarlo hoy en día?

El juego no tiene mucho. Pero es entretenido. Y te puede mantener un par de horas jugando. Además, no hay que pasárselo del tirón si no quieres. El juego consta con unos password para cada fase, que te mostrarán si pierdes la ronda. O simplemente si quieres volver a jugar desde un mundo en especial. Lo que lo hace ideal para ratos cortos y para amantes de los juegos de Bomberman.

  • En occidente hay un Bomberman GB, pero en realidad es el japonés Bomberman GB2 (Liándola parda con los nombres y las adaptaciones).
  • Las password para un personaje, sirven para el otro, lo que pasa que tendrás que meterlas al revés. Es decir, que si para Wario la cifra es 1234, para Bomberman será 4321. Así podréis jugar a la fase que queráis con el otro personaje, habiéndoos pasado el juego sólo con un personaje.
  • Hay un modo oculto con el que se accede metiendo una password (o su inversa), que consiste en matar cuantos enemigos puedas. Te van saliendo de uno en uno y hasta que la palmes.




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