Avenging Spirit- El curioso arcade de las posesiones fantasmales

En la década de los 80-90 se pusieron de moda en el cine las películas sobre fantasmas: Ghost, Los cazafantasmas, Casper, Beetlejuice… Por norma eran comedia con toques de drama (aunque hay excepciones). Los videojuegos no se quedaron atrás. Algunos fueron adaptaciones de esas películas, otros, como Avenging spirit (o Phantasm en Japón), cogieron el concepto de algunas de esas películas y lo llevaron al arcade.

Ficha técnica
  • Título: Avenging Spirit / Phantasm (en Japón)
  • Plataforma: Arcade / Recreativa
  • Desarrolladora: Jaleco
  • Género: Plataformas
  • Nº Jugadores: 1
  • Año: 1991

Un día paseando con tu novia, os asaltan. A ella la secuestran y a ti te matan. Pero da la casualidad que el padre de la susodicha es un científico especializado en energía espiritual. Con uno de sus inventos, te devuelve al mundo terrenal en forma de fantasma, para que salves a su hija de la organización malvada que la tiene retenida.

Es hora de poseer a todo lo que se mueva

Con esta premisa tan loca nos ponemos a los mandos. En forma de fantasma podemos hacer bien poco. Tenemos una barra de energía espiritual que se va gastando rápidamente. Si se acaba, fin de la partida (a no se que metas moneda y continúes). ¿La solución? Poseer a un enemigo. Nada más empezar nos darán a cuatro enemigos a elegir, por lo que no habrá que preocuparse mucho al principio.

Cuando poseamos a un enemigo pasaremos a controlarlo. Tendremos una barra de «vida» que se agota con golpes y obtendremos las habilidades del enemigo en cuestión. Hay bastante variedad de enemigos, dispares entre sí. Desde mafiosos a ninjas, pasando por robots, militares, yuki-onna, magos… Cada tipo de enemigo tiene sus propias forma de atacar: disparos, cuerpo a cuerpo… Cada arma o tipo de ataque hará una cantidad de daño distinta. Aparte, cada uno tendrá su propia potencia de salto. Por ejemplo, los ninjas azules saltan muy alto y lanzan surikens, mientras que los magos lanzan magia y saltan a altura media , pero descienden flotando. Hay que ir probando cuál tipo encaja más con tu forma de jugar o la situación. Aunque a veces, habrá que conformarse con el que esté más cerca.

Cuando la vida de tu hospedador se vacíe, volverás a tu forma fantasma y volverá a bajar tu nivel de energía. Te tocará buscar un enemigo rápido (generalmente el que te ha matado) para poseerlo y seguir con tu aventura.

Por tanto, tendremos que ir poseyendo a los distintos enemigos para superar los seis niveles del juego. Cada nivel posee un jefe final. Siendo el único sitio donde si nos matan no podremos poseer a nadie. Si te elimina, vuelves a aparecer en el inicio del combate con la posesión que ya tenías. Esto puede facilitar o complicar mucho el combate.

Un extra curioso de ver en los arcades es que el juego posee dos finales, uno malo y otro bueno. En puntos muy concretos de la aventura podremos conseguir unas llaves. Estas llaves nos servirán para rescatar a nuestra chica o no. Me parece muy curioso que siendo el objetivo principal del juego, puedas terminártelo sin conseguirlo.

Spoiler
Si recogemos las tres llaves y rescatamos a la chica, pasaremos a manejarla a ella hasta el final del juego.

En busca de la sede de la organización

A nivel visual el juego es bastante vistoso. Sin ser un portento gráfico. Los sprites estilo cartoon otorgan al juego un tono amigable. Hay una variedad considerable de enemigos, alrededor de una treintena. Aunque hay algunos con diferentes variantes. Dichas variantes no sólo serán de otro color, sino que sus rangos de ataque/sato variarán ligeramente. Ofreciendo así algo más de variedad.

Al no tener diseño «de protagonista» y manejar a un enemigo aleatorio, el juego destaca al personaje controlado con un borde parpadeante de colores. El cual, puede ser algo molesto; pero se agradece el detalle de destacar al personaje poseído.

Los escenarios representan distintos ambientes urbanos, por lo que son bastante menos variados. Lo suficiente para diferenciarse entre ellos. Lo más relevante de los mismos es que no se recorren de una manera lineal horizontal. Los escenarios tienen varios niveles de altura y habrá que recorrerlos en distintas direcciones. Afortunadamente no hay límite de tiempo, por lo que podemos explorarlos sin presiones. Esto facilita también la búsquedas de las llaves (la última incluye un puzle en que tendremos que atravesar casi todo el nivel dos veces). Y aunque a simple vista parezcan un poco caóticos, aparecerán unas flechas que nos indicarán la dirección de la salida.

También hay repartidos por el escenario una serie de objetos que nos ayudarán en nuestra misión: recuperadores de vida/energía espiritual e incluso bombas que eliminan a todos los enemigos en pantalla.

No todo es bonito en el mundo fantasmal

Desgraciadamente no todo destaca en este juego. El control, sobre todo la parte plataformera, puede llegar a ser un poco frustrante. Que cada enemigo tenga un rango de salto distinto complica las cosas. Algunos saltarán tan poco que habrá que saltar ciertas plataformas de forma milimétrica y estudiada, mientras que otros personajes se pasarán de largo por lo mucho que saltan. Sé que cada personaje es distinto para evitar la monotonía. Pero no ayuda mucho a la hora de ponerse a los mandos en ciertas circunstancia. Y al igual que ocurre con los saltos, ocurre con los ataques. El juego se puede convertir en un paseo o una tortura dependiendo de a quién poseas. Al final acabas teniendo tus favoritos.

Los jefes finales, por su parte, excepto el jefe final, no tienen ningún sentido. Aunque son variados, a nivel diseño/trama no les veo lógica alguna. Tenemos que lugar contra cosas tan variopintas como una especie de triturador industrial, un ente hecho de fango/residuos en unas alcantarillas, una serpiente escupe-fuego y otra con cabeza de un oni.

A nivel sonoro tampoco destaca. Las melodías no son nada del otro mundo y la música que acompaña al jefe final me ha parecido un poco estridente.

Conclusión

Avenging spirit es un arcade curioso como pocos y un gran desconocido. Pocos juegos han abarcado el tema de poseer enemigos y muchos menos han salido decentes. Este juego ha conseguido ser uno de los elegidos. Es divertido y gracias a la posibilidad de poseer a montones de enemigos, con sus pros y sus contras, ofrece variedad y rejugabilidad. Su corta duración (una media hora) también ayuda a que sea ideal para jugar en sesiones cortas.

Actualmente no sólo se encuentra disponible en arcades y ha sido relanzado en distintas plataformas actuales. Además, existe una versión para Game Boy con ligeras variaciones de mecánicas (como la de desposeer a los enemigos en cualquier momento).

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