Nuggets: Cómo algo diminuto puede consumirlo todo

Poco después de escribir la reseña de A scanner darkly, empecé a preguntarme si había más cortos o películas animadas que tratasen sobre la adicción o las drogas. Se me vino a la cabeza American Pop, donde en una parte toca el tema, pero no es la base central de la película. Pero tenía que haber más… y de repente me acordé del corto del pollo adicto. No me acordaba del nombre, pero la búsqueda ha sido fácil: Nuggets. Un cortometraje cortito pero intenso de 2014, dirigido por Andreas Hykade.

En Nuggets acompañamos a un kiwi que se encuentra una sustancia amarilla. Tras tantearla un poco, decide probarla, descubriendo un mundo de color. Pero este descubrimiento tendrá consecuencias.

Sé que las drogas o la adicción son un tema peliagudo, pero creo que es de vital importancia.

El corto me parece una metáfora preciosa y simple sobre el problema de la adicción. A cualquiera. No sólo a fármacos y otras sustancias, vale para cualquiera: scrolling, videojuegos, maratones de series/ TV, tabaco, tragaperras… Aunque las sustancias químicas siempre son la opción fácil y obvia cuando se habla de adicciones con secuelas evidentes (aunque todas las adicciones las tengan).

Porque todas las dependencias empiezan como la del pollo del corto. Generalmente se entra con cierto «respeto», tanteando… Pero se termina pensando que una vez no hace daño. Craso error. Las primeras veces siempre parecen inofensivas y el efecto de satisfacción inmediata (seamos conscientes o no) opacan las posibles consecuencias a posteriori. Y hacemos como el pollo, buscamos más y más. Aunque cada vez el efecto dura menos, es menos intenso y nos crea la necesidad de buscar más. Porque entre un mundo gris y uno lleno de color ¿Quién no quisiera vivir en el colorido durante más tiempo?

Y eso me lleva al fantástico uso del color que hace el corto. Empezamos en blanco. Puro. Y de repente, un punto amarillo intenso. Cuando lo prueba el mundo blanco, puro pero aburrido, se vuelve una fantasía llena de color. Al acabarse el efecto el mundo no vuelve a ser blanco. Se va haciendo gris. Perfecta metáfora cromática de lo que nos puede parecer el mundo. Gris, feo y sucio. Y se cae en ese ciclo oscuro en el que cada vez todo parece más gris y feo. Cuanto más comparas lo colorido que puede ser y lo anodino que es el resto; el resto se vuelve más gris, más oscuro. El problema es que el color es artificial, pero parece real.

En definitiva, lo más maravilloso de este corto es lo simple que es. Tiene un mensaje claro y un estilo sencillo, lo que ayuda mucho a entenderlo sin problemas. Conciso y directo. Es ideal tanto para disfrute personal como con fines educativos.

Y tiene un final que nos deja pensando, como las historias que me gustan a mí. ¿Seguirá tomando la sustancia a pesar de las consecuencias? ¿O ha aprendido la lección y pasará de largo?

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