En realidad, no creo que nadie en su sano juicio lo diga. Porque aunque es precioso eso de ser tu propio jefe, siempre hay complicaciones: papeleos, eres el máximo responsable de todo y… posiblemente lo peor: el trato con el cliente puñetero. Porque da igual en lo que trabajes y cómo (autónomo o por cuenta ajena), tarde o temprano, te vas a cruzar con el cliente toca-narices. Ese «cliente» que sólo pone pegas, cambia de opinión cada vez que hablas, modifica o cancela pedidos… Un sinfín de detallitos que consiguen hacer de algo sencillo una tarea titánica.
En el corto de hoy, Freelance (2024), nos demuestra que da igual el contexto o la época, el cliente tiquismiquis existe desde que existe el concepto de encargo.
«Un intrépido caballero acepta la petición de matar a un dragón. Pero el encargo no resulta tan sencillo como esperaba.»
Tengo que admitir que me encanta el estilo artístico. Tiene una esencia entre plastilina y goma que me gustaría ver en más animaciones en 3D. Además, para el tono cómico del corto me parece el idóneo.
Respecto a la trama… ¿qué más puedo añadir que no haya dicho en los párrafos iniciales? Creo que todos, en algún momento, nos hemos encontrado en una situación similar. La sensación de poder haber hecho una tarea bien a la primera si el que nos la hubiese pedido hubiese sido más conciso. O peor, nosotros hemos sido ese cliente indeciso de alguien. En cualquier caso, la síntesis de este cortometraje en captar toda la esencia de los encargos de indecisos me parece sublime.



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